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Síntomas

Pérdida de visión central

Deriva de enfermedades que afectan a la mácula
Puede aparecer de forma brusca o repentina
Dificulta realizar tareas de precisión

La visión central depende de la mácula, un área muy pequeña situada en el centro de la retina (la capa más interna del ojo), que está directamente ligada a la agudeza visual. Es en esta zona donde se concentra una mayor cantidad de las células fotorreceptoras que nos permiten ver con nitidez y captar los colores y la intensidad de la luz: se trata de los conos y tenemos un total de entre 6-7 millones.

¿Cómo afecta la pérdida de visión central?

Gracias a la visión central y a la labor de la mácula podemos distinguir los detalles pequeños o el movimiento, así como reconocer el rostro de las personas y llevar a cabo acciones que requieren utilizar la vista de forma precisa, como coser, ver la hora o leer.

La pérdida de visión central puede aparecer de forma progresiva o repentina y suele manifestarse como una mancha oscura, zona borrosa o área deformada en el centro del campo visual que impide ver los objetos con detalle. Generalmente, no provoca dolor ni molestias, salvo la limitación visual que implica, con distinta severidad según su causa y grado de evolución.

Al contrario que la pérdida de visión periférica, que puede pasar inicialmente desapercibida, la afectación central suele ser más evidente desde fases iniciales, lo que debe servir para poder realizar un diagnóstico y tratamiento precoz.

¿Cómo actuar si tienes una pérdida de visión central?

La pérdida de visión central está considerada como una urgencia oftalmológica, de manera que si notas cualquier alteración no debes retrasar tu visita al oftalmólogo. Por otro lado, es conveniente que acudas a revisión según las indicaciones de tu especialista para poder llevar a cabo un estudio del fondo de ojo que determine el estado de tu retina. Estos controles son especialmente importantes sobre todo a partir de los 40 años y o incluso antes si tienes factores de riesgo como alta miopía, diabetes, hipertensión arterial o tabaquismo, entre otros.

Mediante las pruebas diagnósticas adecuadas, podemos detectar determinadas lesiones o anomalías en la retina antes incluso de que lleguen a manifestarse visualmente. En los casos en los que la pérdida de visión central ya es notoria y no mejora con tratamiento, un servicio que también te ofrecemos en los centros Miranza es el acompañamiento a través del Área de Baja Visión, donde disponemos de distintos tipos de ayudas (ópticas, nuevas tecnologías…) para tu rehabilitación visual y mejor desempeño en tus actividades cotidianas.