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Síntomas

Pérdida de visión periférica

Puede esconder daños en la retina o el nervio óptico.
A menudo pasa inicialmente desapercibida.

¿Qué es?

La visión periférica es la que está relacionada con la localización y reconocimiento de la información visual que se encuentra alrededor del objeto sobre el que fijamos nuestra atención. Es decir, nos permite ver el entorno que nos rodea de forma general, mientras que la visión central se encarga de los detalles más pequeños.

Percibir el campo visual en toda su amplitud es posible gracias a la labor de los bastones, cerca de 120 millones de células fotorreceptoras muy especializadas que hay en la retina y que se ocupan de la visión periférica y nocturna. También es necesario que el nervio óptico, que comunica la retina con el cerebro, se encuentre en buen estado y conserve sus fibras nerviosas.

¿Cómo afecta la pérdida de visión periférica?

La pérdida de visión periférica es un síntoma caracterizado por la reducción del campo visual: dejamos de ver los laterales, pero seguimos percibiendo aquello que se encuentra en el centro. A este efecto también se lo conoce como “visión en túnel”, el cual puede ir estrechándose a medida que progresan algunas enfermedades oculares.

En muchas ocasiones, hasta que la pérdida de visión periférica no es severa, puede pasar desapercibida, ya que no resulta evidente ni suele ir acompañada de otros síntomas como dolor. Sin embargo, el daño ocular está presente y podemos diagnosticarlo en la consulta del oftalmólogo.

Detectar la pérdida de visión periférica es importante para poder tratarla de forma precoz y oportuna, así como para evitar que afecte a tu autonomía en el desarrollo de actividades cotidianas como pasear por la calle, subir y bajar escaleras o conducir. Los golpes, caídas o sustos al volante más frecuentes de lo habitual pueden alertarnos de este problema.

Enfermedades oculares asociadas

Además de asociarse a algunas enfermedades de la retina, la pérdida de visión periférica también puede derivarse de inflamaciones y patologías del nervio óptico, o bien de daños y accidentes que afectan a la zona visual del cerebro, como por ejemplo un ictus.

¿Cómo actuar si tienes una pérdida de visión periférica?

Igual que ocurre con la pérdida de visión central, la pérdida de visión periférica se considera una urgencia oftalmológica. Por ello, si percibes que tu campo visual se estrecha y ves que los laterales se oscurecen o emborronan, debes solicitar una cita con el especialista, ya que las consecuencias visuales pueden ser irreversibles.

Por otra parte, recuerda que en muchas ocasiones la reducción del campo visual avanza lentamente y es probable que no la notes. Como consecuencia, la única manera de poder tomar medidas es detectarla mediante una exploración ocular; de ahí que recomendemos acudir a revisiones periódicas en el oftalmólogo a todos los pacientes, sobre todo, a partir de los 40 años.

Ante una pérdida de visión periférica o de campo visual, en los centros Miranza disponemos de áreas especializadas de baja visión, donde nuestro equipo te asesorará para que puedas aprovechar al máximo tu resto visual y disfrutar de una mayor calidad de vida.