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Enfermedades de la vista

Síndrome del ojo seco

Afecta a cerca del 30 % de la población y va en aumento.
Puede llegar a generar lesiones en la conjuntiva y en la córnea.
En las clínicas Miranza contamos con áreas especializadas en ojo seco.

¿Qué es el síndrome del ojo seco?

El ojo seco es un síndrome que causa malestar y molestias en los ojos, problemas visuales y, en algunos casos, lesiones en la superficie ocular, afectando a la córnea y a la conjuntiva. Puede tener distintos grados de severidad y se debe a la inestabilidad o alteración de la película lagrimal, bien sea por una deficiente producción de lágrima o por una excesiva evaporación. Además, el diagnóstico suele ir asociado a diferentes grados de inflamación.

Se trata de una afección multifactorial, compleja y crónica, que es importante abordar de forma personalizada en cada paciente para ofrecer la mejor solución, atendiendo a las causas que lo han desencadenado.

Sequedad y cansancio ocular, picor y escozor, entre otras molestias, son habituales si tienes ojo seco.  Incluso puedes notar visión fluctuante, que se caracteriza por una visión borrosa que mejora con el parpadeo.

Las causas que motivan el síndrome del ojo seco son muy diversas y pueden darse de forma aislada o varias de ellas a la vez. Los principales factores son la edad avanzada –dado que la producción lacrimal se reduce hasta un 60% con los años–, los cambios hormonales –por lo que afecta más en mujeres que en hombres–, determinadas cirugías oculares, uso de lentes de contacto y enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Sjögren.

De igual manera, la alimentación (déficit vitamínico) y los fármacos antidepresivos y antihistamínicos o tratamientos con quimioterapia o radioterapia también pueden desencadenar sequedad ocular. Incluso intervienen factores ambientales asociados al estilo de vida actual, como la contaminación, los aires acondicionados y la calefacción o el tiempo prolongado frente a pantallas (situación en la que parpadeamos menos y la lágrima se evapora más rápido). 

Por último, también debes tener en cuenta que muchos casos de ojo seco se relacionan con problemas palpebrales, como malposiciones de los párpados, blefaritis o disfunción de las glándulas de Meibomio. Estas glándulas, que se encuentran debajo de los folículos de las pestañas, son las encargadas de aportar la parte grasa o lipídica de lágrima (necesaria para que esta sea de buena calidad) y su disfunción afecta a cerca del 85% de los pacientes con ojo seco.

El abordaje del síndrome del ojo seco es gradual y necesita del adecuado diagnóstico y clasificación inicial por parte del oftalmólogo, pudiendo así elegir el tratamiento más efectivo según el tipo y la gravedad. Entre las diferentes opciones destacan:

  • Uso de colirios con base de ácido hialurónico o productos hidratantes que emulan la lágrima natural y que no disminuyen la producción propia ni irritan el ojo. 
  • Cuidado de la higiene de los párpados: debes limpiar de forma periódica el borde palpebral con un champú neutro o con toallitas específicas para la higiene de los párpados. Previamente, también te recomendamos aplicar compresas calientes sobre la zona y realizar un suave masaje para facilitar la salida de bacterias y de grasa de las glándulas de Meibomio.
  • Tratamiento con corticoides y ciclosporina: indicado en casos con mucha inflamación de la superficie ocular. 

Además, hay varios tratamientos con innovadoras tecnologías que ofrecemos en las consultas del Área de Ojo Seco) de las clínicas Miranza para complementar los cuidados que puedes realizar en casa.