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Tratamientos

Operación de retina

Esta imagen muestra una operación de retina, una de las cirugías más habituales en oftalmología
Evita la pérdida de visión frente a muchas enfermedades del fondo de ojo.
Oftalmólogos expertos en vitrectomía y otras técnicas de cirugía vitreorretiniana.
Innovación tecnológica para la máxima precisión en quirófano.

¿En qué consiste la operación de retina?

La cirugía vitreorretiniana incluye distintas técnicas de microcirugía ocular destinadas a actuar sobre el gel vítreo (líquido gelatinoso que rellena el globo ocular) y la retina (capa más interna del ojo, donde los estímulos luminosos se transforman en impulsos nerviosos que se transmiten al cerebro para que este pueda interpretarlos).

La retina es un tejido muy complejo y altamente especializado, cuyo buen estado y funcionamiento es imprescindible para que podamos ver. Por ello, la operación de retina es crucial a la hora de evitar muchos casos de ceguera.

En los últimos años, la innovación tecnológica ha permitido utilizar instrumentos cada vez más pequeños para acceder al interior del ojo a través de incisiones mínimas y practicar operaciones menos traumáticas, logrando mejores resultados visuales y minimizando el riesgo de complicaciones. Asimismo, en las clínicas Miranza se han introducido vitrectomos de alta velocidad y están en desarrollo innovadoras tecnologías que, mediante ultrasonidos, “licúan” el gel vítreo en vez de cortarlo mecánicamente. Para lograr la mayor precisión en la operación de retina, también se ha mejorado la visualización de las estructuras intraoculares, gracias a equipos como la OCT  intraoperatoria (prueba diagnóstica llevada al quirófano) o los revolucionarios sistemas de cirugía en 3D.

Técnicas de cirugía de retina en nuestras clínicas

La vitrectomía, técnica en la que los especialistas de las clínicas Miranza son referentes a nivel nacional desde hace más de 30 años, es la principal técnica de cirugía vitreorretiniana. Sin embargo, hay otros procedimientos que también podemos emplear, como la cirugía escleral para ciertos casos de desprendimiento de retina. Una buena indicación quirúrgica y el manejo experto de los distintos tipos de operación de retina en nuestras clínicas permitirán obtener los mejores resultados en cada caso.

Enfermedades que trata la operación de retina

Buena parte de las enfermedades retinianas requieren cirugía de retina, que, realizada de forma precoz y experta, permite salvaguardar la visión en muchos pacientes. Además, esta operación también está indicada para tratar alteraciones propias del gel vítreo, (como hemorragias densas), problemas derivados de ojos con alta miopía –con un 40% más de riesgo de acabar de sufriendo alguna lesión – o complicaciones asociadas a la uveítis.

La recuperación variará en función de tu patología y de la técnica de operación de retina utilizada, aunque, en todos los casos, se trata de intervenciones que, en nuestras clínicas, realizamos con anestesia local y no requieren ingreso hospitalario.

Aunque al principio notes algunas molestias oculares, pronto irán remitiendo con la ayuda del tratamiento que te prescribamos. También percibirás cómo tu visión se va estabilizando progresivamente, ya que no alcanzarás la máxima calidad visual de forma inmediata, sino con el paso de las semanas.

Es importante que cumplas con las pautas postoperatorias indicadas y algunas recomendaciones básicas que también te detallaremos, como evitar movimientos bruscos o esfuerzos físicos sobre todo durante el primer mes. Sin embargo, salvo ciertas precauciones, podrás retomar tu vida normal y actividades cotidianas tras la cirugía de retina en tu clínica Miranza. Estaremos pendientes de seguir tu adecuada evolución mediante las visitas de control oportunas.

El perfeccionamiento quirúrgico, de la mano de cirujanos especialistas y de las innovaciones técnicas, ha hecho posible lograr resultados muy afinados con un riesgo muy bajo de complicaciones. La tasa de éxito de la operación de retina es superior al 90-95% aunque, de forma excepcional, pueden ocurrir inflamaciones, infecciones o hemorragias postoperatorias, así como un desprendimiento o un aumento de la presión intraocular, que deben manejarse de forma experta.

Asimismo, aunque la cirugía de retina se haya desarrollado correctamente, sobre todo en pacientes mayores de 50 años, puede aumentar la probabilidad de desarrollar una catarata al cabo del primer año.