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Tratamientos

Cirugía escleral

cirugía escleral
Trata desgarros en la retina y algunos casos concretos de desprendimiento.
No requiere acceder al interior del ojo durante la cirugía.
Podemos combinarla con una vitrectomía en casos complejos.

¿Qué es la cirugía escleral?

La cirugía escleral es una técnica quirúrgica que llevamos a cabo en oftalmología para reducir el diámetro del globo ocular, relajando así la tensión generada en la periferia de la retina (capa que tapiza el fondo del ojo en su parte interior). Esta tensión favorece que pueda desgarrarse y desprenderse.

La intervención no requiere entrar en el interior del ojo y consiste en suturar un anillo de silicona en la esclerótica (parte blanca y pared externa del globo ocular), con el fin de presionarla y acercarla más a la retina. Con ello, aliviamos el efecto de tracción sobre este delicado tejido, favoreciendo así que la rotura retiniana sufrida permanezca en el lugar adecuado, cicatrice y no se filtre líquido a través de ella. 

Para reforzar el efecto de la cirugía escleral, suele ser necesario que sellemos las roturas con criocoagulación (tratamiento con frío), diaterma (aplicación de calor) o fotocoagulación (terapia con láser). Asimismo, a veces también debemos llevar a cabo un drenaje del fluido que haya podido acumularse debajo de la zona desgarrada.

Enfermedades oculares que trata la cirugía escleral

Esta técnica está indicada en caso de desgarros o desprendimientos de retina poco complejos. Es una operación que conviene practicar con cierta urgencia, ya que, cuanto más tiempo tardemos en recolocar la retina, más difícil es posicionarla correctamente y aumenta el riesgo de daños visuales permanentes.

Una cirugía escleral practicada de forma precoz y experta permite, en los casos seleccionados, evitar recurrir a intervenciones más invasivas como la vitrectomía, que sí requiere manipular las estructuras intraoculares.

Asimismo, en las clínicas Miranza contamos con oftalmólogos especialistas en realizar la vitrectomía combinada con la cirugía escleral en un mismo procedimiento quirúrgico, lo que aumenta la eficacia a la hora de fijar la retina en su sitio y, con ello, reducir el riesgo de que vuelva a producirse un nuevo desprendimiento retiniano. Solemos optar por esta doble cirugía en casos especialmente complejos: pacientes previamente operados, niños u ojos con múltiples agujeros, desgarros gigantes, proliferación vitreorretiniana, inflamación severa etc.

La cirugía escleral es una intervención ambulatoria (sin ingreso) que solemos realizar con anestesia local y sedación. El procedimiento dura entre una y dos horas y requiere de gran experiencia por parte del cirujano. 

Es normal que durante los primeros días notes que el ojo presenta un aspecto irritado, rojo e inflamado. Para aliviar estos síntomas, te prescribiremos gotas antiinflamatorias, que acompañaremos de medicación antibiótica en forma de colirio para evitar infecciones postquirúrgicas. 

Asimismo, puedes tener sensación de cuerpo extraño o arenilla dentro del ojo, ver borroso o percibir moscas volantes y destellos de luz, unas molestias que desaparecerán progresivamente a lo largo de los días. Durante el postoperatorio te recomendamos llevar gafas de sol para evitar impactos lumínicos intensos y no realizar movimientos bruscos, aunque tu especialista te explicará en detalle todas las pautas que debes seguir. 

Generalmente, la cirugía escleral es segura y no presenta complicaciones estadísticamente relevantes. La experiencia quirúrgica de nuestro equipo de oftalmólogos permite minimizar el riesgo de sangrados y hemorragias oculares, desprendimiento de coroides o aumento de la presión intraocular, muy poco frecuentes. 

Asimismo, es fundamental realizar una buena indicación quirúrgica del procedimiento, seleccionando de forma adecuada los pacientes en los que puede resultar eficaz. No obstante, en ocasiones puede ocurrir que la retina no se fije correctamente, en cuyo caso hay que reintervenir y practicar una vitrectomía.