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Enfermedades de la vista

Hipermetropía

hipermetropia
Los ojos hipermétropes son más pequeños. 
Al nacer, todos tenemos hipermetropía y suele ir desapareciendo. 
Altas graduaciones pueden propiciar otras patologías oculares.

¿Qué es la hipermetropía?

La hipermetropía es un defecto de refracción por el que las imágenes se enfocan por detrás de la retina, en lugar de hacerlo sobre ella, provocando visión borrosa principalmente de cerca. Si además se asocia a astigmatismo, la visión puede ser menos nítida también de lejos. 

Tener los ojos más cortos o más pequeños de lo habitual, así como tener una córnea demasiado plana, puede ser causante de este problema de visión. Hemos de tener en cuenta que, al nacer, todos somos hipermétropes y, según vamos creciendo, el ojo también va desarrollándose. Por eso, se trata de un defecto refractivo muy común en la infancia, aunque, si el crecimiento del globo ocular es inferior al necesario, el ojo será hipermétrope toda la vida (aproximadamente, en un 10% de la población).

Especialmente en hipermetropías altas, es más frecuente el riesgo de otras patologías oculares asociadas, como el estrabismo o el glaucoma. También debes tener en cuenta que algunas cirugías, como la operación de catarata, pueden ser más complejas debido al menor tamaño del ojo, por lo que es importante que las realice un oftalmólogo experto.

Normalmente, tras esfuerzos prolongados forzando la vista de cerca, puedes notar cansancio ocular o fatiga visual e incluso dolor de cabeza y de ojos, más frecuentes cuanto mayor sea tu grado de hipermetropía y, sobre todo, si no está bien corregida. Esta incomodidad puede traducirse en una mayor dificultad para concentrarte y mantener una visión clara mientras lees, utilizas el móvil o realizas otras tareas en distancias próximas.

No hay que confundir la hipermetropía con la presbicia o “vista cansada”, que también provoca visión borrosa de cerca y estos síntomas asociados, aunque aparece normalmente a partir de los 40-45 años y se debe a la pérdida de elasticidad del cristalino (la lente natural del ojo, que nos permite enfocar).

La hipermetropía tiene un importante componente genético y, por lo general, es hereditaria. Es importante que conozcas tus antecedentes familiares, ya que si eres hijo de padres hipermétropes es más probable que tú también lo seas.

Las gafas o lentes de contacto son la forma más común de corregir la hipermetropía, aunque muchas personas también optan por la cirugía refractiva. Esta engloba distintas técnicas, que los especialistas de Miranza te indicarán de forma personalizada a partir de un estudio diagnóstico completo.