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Tratamientos oculares

Operación de cataratas

Un oftalmólogo practicando una operación de cataratas
Más de 12.000 operaciones de catarata al año en las clínicas Miranza.
Oftalmólogos precursores de la facoemulsificación en España.
Cirugía sin esperas y con lentes premium para defectos refractivos y visión a distintas distancias.

¿Qué es la operación de cataratas?

La operación de cataratas es un procedimiento ambulatorio que consiste en retirar el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular para mejorar la visión borrosa causada por la catarata.

La intervención se realiza mediante facoemulsificación, una técnica que utiliza ultrasonidos para fragmentar y extraer el cristalino.

¿Qué son las cataratas y cuáles son sus síntomas?

Las cataratas son una opacificación del cristalino, la lente natural del ojo. Este problema visual es muy frecuente a partir de cierta edad y puede dificultar actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros. Si quieres profundizar en esta patología, te invitamos a visitar nuestra página sobre cataratas.

Indicaciones de la cirugía de cataratas en nuestras clínicas

Al contrario de lo que mucha gente piensa, no es necesario esperar a que la catarata esté muy “madura” o notes un deterioro importante de tu visión para poder quitarla. Una consulta oftalmológica te ayudará a aclarar el diagnóstico (en función del tipo, grado, localización, etc. de la catarata) y determinar el mejor momento para plantear la operación de cataratas en la clínica.

  • Cataratas
  • Traumatismos oculares
  • Presbicia o vista cansada

 


Recuperación de la cirugía de cataratas

La operación de cataratas es muy rápida (suele durar unos 20 minutos) y normalmente la realizamos en la clínica con anestesia local o tópica (gotas) y sin necesidad de suturas en el ojo, debido al pequeño tamaño de las incisiones. Al tratarse de un procedimiento ambulatorio, puedes volver a casa el mismo día de la cirugía.

Pronto apreciarás la mejoría en la visión y a las 24 horas podrás retomar tus actividades habituales, con ciertas precauciones que te detallará tu oftalmólogo. Asimismo, es importante que cumplas con el tratamiento postoperatorio pautado y acudas a las revisiones de control indicadas.

Dejar de ver borroso contribuirá a mejorar tu calidad de vida y facilitará que puedas desenvolverte de forma más autónoma. Según algunos estudios, tras una cirugía de cataratas los pacientes ven reducido su riesgo de mortalidad asociado a accidentes en un 40%, mientras que las probabilidades de fracturarse la cadera tras una caída descienden un 16% y las de tener un accidente de tráfico bajan un 13%.


Riesgos de la operación de cataratas

Preguntas Frecuentes

En Miranza, ofrecemos una atención personalizada y ajustada a las necesidades clínicas de cada paciente, por lo que te recomendamos contactar directamente con tu clínica de referencia para obtener información detallada.

Dependerá del tipo de lente intraocular que se implante. Las lentes monofocales corrigen normalmente la visión lejana, pero puede ser necesario el uso de gafas para tareas de cerca, como leer. En cambio, las lentes multifocales o tóricas pueden reducir la dependencia de gafas para más distancias o astigmatismo, aunque no todos los pacientes son candidatos. Por eso, es fundamental una buena indicación médica.

No, la operación de cataratas no es dolorosa. Se realiza bajo anestesia local en forma de gotas, por lo que el paciente permanece despierto pero sin molestias. En algunos casos puede notarse una ligera presión o sensibilidad durante el procedimiento, que suele durar entre 15 y 30 minutos.

Sí, el lagrimeo leve puede ser una reacción temporal a la cirugía, al uso de colirios o a la propia recuperación del ojo. Si va acompañado de dolor, secreciones o disminución visual, conviene consultarlo con el especialista para descartar complicaciones.

Una visión borrosa en los primeros días es habitual y no debe ser motivo de alarma. El ojo necesita adaptarse a la nueva lente y recuperarse de la intervención. Si pasadas unas semanas persiste la borrosidad, podría tratarse de una opacificación capsular u otro factor que requerirá evaluación médica.

En algunos casos, los pacientes refieren visión doble de manera transitoria tras la cirugía. Esto puede deberse a pequeñas alteraciones en la superficie ocular, inflamación o un proceso de adaptación visual. Si esta situación se prolonga o es muy acusada, es importante acudir al oftalmólogo.

La operación de cataratas consiste en retirar el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular. La intervención se realiza habitualmente mediante una técnica mínimamente invasiva y permite recuperar la transparencia del sistema óptico del ojo. La lente que se implanta se selecciona según las características y necesidades visuales de cada paciente.

La cirugía de cataratas suele ser una intervención de corta duración y, en la mayoría de los casos, se realiza sin ingreso hospitalario. El tiempo exacto depende de las características del ojo y de la complejidad de la intervención. El oftalmólogo indicará las pautas de recuperación y seguimiento después de la cirugía.

En la cirugía de cataratas pueden utilizarse diferentes tipos de lentes intraoculares, entre ellas lentes monofocales, multifocales, trifocales o de profundidad de foco extendida. La elección depende de la anatomía ocular, la graduación y las necesidades visuales de cada paciente.

La recuperación tras una cirugía de cataratas suele ser progresiva y muchos pacientes pueden retomar buena parte de sus actividades habituales en poco tiempo. Durante el periodo posterior es importante seguir las indicaciones del oftalmólogo, utilizar correctamente la medicación prescrita y acudir a las revisiones programadas.

La catarata que se ha eliminado mediante cirugía no vuelve a aparecer. Sin embargo, con el tiempo puede producirse una opacificación de la cápsula posterior, que es la membrana situada detrás de la lente intraocular. Esta situación se conoce habitualmente como “catarata secundaria” y puede tratarse mediante un procedimiento con láser.

La decisión de operar una catarata no depende únicamente de la graduación o de un determinado nivel de agudeza visual. El oftalmólogo valora cómo afecta la catarata a la visión y a las actividades cotidianas, además del estado general del ojo y las características de cada paciente.

Antes de una cirugía de cataratas se realiza un estudio oftalmológico para valorar el estado del ojo y calcular las características de la lente intraocular que se implantará. Entre las pruebas pueden incluirse la medición de la longitud y forma del ojo, la graduación y diferentes pruebas para estudiar la córnea, la retina y otras estructuras oculares.

La cirugía suele plantearse cuando la catarata empieza a afectar a la calidad de vida o dificulta actividades cotidianas como leer, conducir o trabajar. No existe una única agudeza visual que determine el momento de la cirugía: la decisión debe individualizarse después de valorar los síntomas y el estado del ojo.

No es necesario esperar a que una catarata esté completamente madura para realizar la cirugía. Actualmente, la intervención puede plantearse cuando la catarata afecta significativamente a la visión o a la calidad de vida del paciente. El momento adecuado se decide de forma individualizada.

La cirugía de cataratas convencional se realiza habitualmente mediante facoemulsificación, una técnica que utiliza ultrasonidos para fragmentar y retirar el cristalino opacificado antes de implantar la lente intraocular. En determinados centros y casos también pueden utilizarse tecnologías láser como parte de la cirugía.

La cirugía de cataratas se realiza habitualmente con anestesia local, generalmente mediante gotas, y el paciente suele permanecer despierto y relajado durante la intervención. Lo habitual es no sentir dolor, aunque puede percibirse presión, contacto o sensaciones visuales durante la cirugía.

Sí. La mayoría de las cirugías de cataratas se realizan con anestesia local y el paciente permanece despierto durante la intervención. En determinados casos puede utilizarse sedación para ayudar a que el paciente esté relajado y confortable.

Cuando existen cataratas en ambos ojos, lo habitual es valorar cada ojo de forma individual y, en muchos casos, realizar las intervenciones por separado. El intervalo entre ambas cirugías depende de las características del paciente y de la evolución del primer ojo.

No existe una única lente intraocular que sea la mejor para todos los pacientes. La elección depende de factores como el estado del ojo, la graduación, la edad, las necesidades visuales y las actividades habituales. Las opciones incluyen lentes monofocales y diferentes tipos de lentes que permiten ampliar el rango de visión.

Sí. La lente intraocular que se implanta durante la cirugía puede calcularse para corregir parte o la totalidad de determinados defectos refractivos. Dependiendo de las características del paciente y del tipo de lente elegida, también puede reducirse la dependencia de gafas para determinadas distancias.

En determinados pacientes, la cirugía de cataratas puede permitir reducir la dependencia de gafas para visión de cerca mediante la elección de una lente intraocular adecuada. Existen diferentes tipos de lentes, y la opción más conveniente depende del estado del ojo y de las necesidades visuales de cada persona.

Una lente monofocal está diseñada para proporcionar una buena visión principalmente a una distancia determinada, mientras que las lentes multifocales están diseñadas para ofrecer diferentes focos y ampliar el rango de visión. La elección depende de las características del ojo y de las prioridades visuales de cada paciente.

Una lente trifocal es un tipo de lente intraocular multifocal diseñada para proporcionar visión a diferentes distancias, habitualmente lejos, distancia intermedia y cerca. Puede ser una opción para determinados pacientes que desean reducir su dependencia de gafas después de una cirugía de cataratas.

Las lentes de foco extendido, también conocidas como lentes EDOF, están diseñadas para ampliar el rango de visión nítida respecto a una lente monofocal, especialmente en visión lejana e intermedia. Su indicación depende de las características oculares y de las necesidades visuales de cada paciente.

Haber realizado previamente una cirugía refractiva con láser, como LASIK o PRK, es un dato importante para planificar una cirugía de cataratas. Estas intervenciones pueden modificar la córnea y deben tenerse en cuenta al calcular la potencia de la lente intraocular para conseguir el resultado refractivo más preciso posible.

La recuperación visual comienza habitualmente poco después de la cirugía, pero la visión puede permanecer borrosa o fluctuar durante los primeros días mientras el ojo se recupera. La estabilización completa puede prolongarse durante varias semanas y depende de la evolución de cada paciente.

El tiempo necesario para reincorporarse al trabajo depende del tipo de actividad laboral, la técnica utilizada y la evolución del ojo. Algunas personas pueden retomar actividades habituales en pocos días, mientras que los trabajos que implican esfuerzo físico, polvo o riesgo de golpes en el ojo pueden requerir más precauciones.

No se debe conducir inmediatamente después de la cirugía. Es necesario esperar hasta que la visión sea suficiente y el oftalmólogo confirme que se cumplen las condiciones necesarias para conducir con seguridad. El momento puede variar según la evolución visual de cada paciente.

La vuelta al deporte debe realizarse de forma progresiva y siguiendo las indicaciones del oftalmólogo. Durante los primeros días o semanas pueden recomendarse precauciones para evitar golpes, presión sobre el ojo o exposición a agua y contaminantes, especialmente en actividades de mayor riesgo.

En general, ver la televisión no perjudica la recuperación del ojo, aunque durante los primeros días puede existir cierta sensibilidad a la luz, visión borrosa o cansancio ocular. Es recomendable seguir las indicaciones específicas del oftalmólogo y descansar si la actividad resulta incómoda.

Después de una cirugía de cataratas es importante evitar que agua, jabón u otros productos entren directamente en el ojo durante los primeros días. El oftalmólogo indicará cuándo puede realizarse la higiene habitual con normalidad según la evolución del ojo.

Se recomienda evitar el maquillaje ocular durante el periodo inicial de recuperación para reducir el riesgo de irritación o infección. El momento en que puede retomarse depende de la evolución y de las indicaciones del oftalmólogo.

Sí, durante las primeras horas o días puede existir visión borrosa mientras el ojo se recupera. También pueden aparecer sensibilidad a la luz, lagrimeo o una ligera sensación de cuerpo extraño. Si la visión empeora en lugar de mejorar o aparece dolor intenso, es necesario contactar con el oftalmólogo.

Es posible notar molestias leves, sensación de arenilla, picor, lagrimeo o cierta sensibilidad a la luz durante los primeros días. Estos síntomas suelen mejorar progresivamente. Un dolor intenso o persistente no debe considerarse normal y requiere valoración médica.

Aunque la cirugía de cataratas es generalmente segura, como cualquier intervención puede presentar complicaciones. Entre ellas se encuentran la infección, inflamación, alteraciones de la presión ocular, sangrado, problemas de la retina o desplazamiento de la lente intraocular. El riesgo depende de las características de cada paciente y de su estado ocular.

Después de una cirugía de cataratas pueden aparecer complicaciones como inflamación, infección, aumento o disminución de la presión intraocular, edema de la retina o alteraciones de la córnea. Algunas son poco frecuentes, pero cualquier cambio importante en la visión después de la cirugía debe ser valorado por un oftalmólogo.

Es importante acudir a urgencias oftalmológicas si después de una cirugía de cataratas aparece una pérdida brusca de visión, dolor intenso o persistente, un enrojecimiento importante, aumento de la inflamación, destellos de luz o una aparición repentina de numerosas moscas volantes. Estos síntomas pueden indicar una complicación que requiere valoración inmediata.

Una ligera molestia o sensación de arenilla puede ser normal durante los primeros días, pero un dolor intenso o que no mejora con la medicación indicada requiere atención médica. Especialmente si el dolor se acompaña de pérdida de visión, enrojecimiento marcado o inflamación.

Una pérdida de visión brusca después de una cirugía de cataratas requiere una valoración oftalmológica inmediata. No es recomendable esperar a que el síntoma desaparezca por sí solo. El especialista debe determinar si existe una complicación postoperatoria y comenzar el tratamiento necesario cuanto antes.

En muchos casos no es necesario operar inmediatamente después de diagnosticar una catarata. Puede realizarse un seguimiento mientras la visión permita desarrollar las actividades habituales con normalidad. Cuando la catarata empieza a afectar de forma significativa a la calidad de vida, puede ser el momento de valorar la cirugía.

No existe un tratamiento con láser que elimine una catarata sin realizar una intervención quirúrgica. La cirugía consiste en retirar el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular. El láser puede utilizarse en determinados procedimientos relacionados con la cirugía de cataratas, pero no sustituye a la extracción del cristalino opacificado.

La necesidad de gafas después de la cirugía depende del tipo de lente intraocular implantada, de la graduación residual y de las necesidades visuales del paciente. Algunas lentes están diseñadas para reducir la dependencia de gafas a diferentes distancias, aunque no garantizan que no sean necesarias en ninguna situación.

La graduación puede cambiar durante las primeras semanas mientras el ojo se recupera y se estabiliza. Por este motivo, la graduación definitiva suele realizarse cuando el oftalmólogo considera que el ojo está suficientemente estable, habitualmente varias semanas después de la cirugía.

Las cataratas y el glaucoma son enfermedades diferentes, aunque pueden coexistir. En algunos pacientes, la estrategia quirúrgica puede tener en cuenta ambas patologías y plantear tratamientos combinados o secuenciales. La decisión depende del tipo de glaucoma, el estado del cristalino y las características del ojo.

Tener DMAE no impide necesariamente realizar una cirugía de cataratas. Sin embargo, la recuperación visual dependerá también del estado de la mácula, ya que la cirugía puede eliminar la opacidad del cristalino pero no recuperar el daño producido previamente por una enfermedad de la retina. Es importante valorar la retina antes de la intervención.

La visión de cerca después de la cirugía depende principalmente del tipo de lente intraocular implantada. Con una lente monofocal normalmente se prioriza una distancia concreta, mientras que determinadas lentes multifocales o de foco extendido pueden ampliar el rango de visión y reducir la necesidad de gafas para cerca.

En determinados casos, el astigmatismo puede corregirse durante la cirugía mediante la elección de una lente intraocular específica, como una lente tórica. La posibilidad de corregirlo depende de la magnitud y características del astigmatismo y del estudio preoperatorio del paciente.

Aunque es poco frecuente, una lente intraocular puede desplazarse después de una cirugía de cataratas. Si esto ocurre, puede provocar visión borrosa, molestias u otros síntomas visuales. El oftalmólogo debe valorar la posición de la lente y determinar si es necesario realizar algún tratamiento o intervención para corregirla.

La catarata secundaria es el nombre que se utiliza habitualmente para referirse a la opacificación de la cápsula posterior que puede aparecer después de una cirugía de cataratas. No significa que la catarata original haya vuelto a aparecer. Puede producir visión borrosa o deslumbramientos y suele tratarse mediante un procedimiento con láser.

La opacificación de la cápsula posterior puede tratarse mediante una capsulotomía con láser YAG. Es un procedimiento ambulatorio que crea una pequeña abertura en la cápsula opacificada para permitir de nuevo el paso de la luz y mejorar la visión.

La aparición repentina de numerosas moscas volantes, especialmente si se acompaña de destellos de luz o pérdida de visión, requiere una valoración oftalmológica urgente. Estos síntomas pueden estar relacionados con una alteración del vítreo o de la retina y no deben atribuirse automáticamente a la recuperación de la cirugía.