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Enfermedades de la vista

Distrofia corneal

DISTROFIA GRANULAR CORNEAL
Hay descritas más de 20 distrofias corneales distintas.
Puede aparecer desde la infancia hasta edades avanzadas.
Distrofia de Fuchs, una causa principale de trasplante de córnea.

¿Qué es la distrofia corneal?

Las distrofias corneales son un grupo de enfermedades de la córnea consideradas raras o minoritarias y que suelen ser de carácter genético. Hay muchos tipos distintos que, generalmente, se caracterizan por afectar a ambos ojos y provocar una pérdida de transparencia de la córnea, la “ventana” del ojo. Esta se vuelve opaca paulatinamente por la acumulación de material extraño (líquido, depósitos…) en una o varias de las capas que la constituyen, lo que altera su estructura y función normal.

Según la localización de la distrofia, podemos distinguir entre:

  • Distrofias epiteliales: afectan a la capa exterior que recubre la córnea. Son las más frecuentes, aunque muchas veces pasan desapercibidas si no producen síntomas (habitualmente episodios recurrentes de dolor ocular).
  • Distrofias estromales: se dan en la capa intermedia y más gruesa de la córnea, que ocupa un 90% de su espesor total. Son menos frecuentes. 
  • Distrofias endoteliales: dañan la capa más interna de la córnea, llevando a su “empañamiento” por acúmulo de líquido, con la consiguiente pérdida de visión. La más frecuente de ellas es la distrofia de Fuchs, una de las causas más frecuentes de trasplante corneal en la actualidad en el mundo occidental.

Las distrofias corneales, al ser de origen genético, están presentes desde el nacimiento, pero pueden empezar a manifestarse en edades muy variables: desde la infancia hasta edades adultas (40-50 años) o avanzadas (70-80 años, como ocurre en la distrofia de Fuchs). Si aparecen en niños pequeños, pueden ocasionar ojo vago.

El síntoma más característico es la visión borrosa o, directamente, la pérdida paulatina de visión. Algunas de estas distrofias pueden estar asociadas a erosiones corneales recurrentes, causando episodios de dolor ocasional, así como fotofobia  y sensación de arenilla o cuerpo extraño dentro del ojo.

Aunque de causa genética, solo algunos casos de distrofia corneal son claramente hereditarios. Tener en cuenta los antecedentes familiares puede ser útil a la hora de revisar la vista de los niños para detectar signos tempranos de la patología.

El tratamiento de las distrofias corneales difiere considerablemente en función de la sintomatología de la enfermedad y de su progresión. De esta forma, las distrofias leves no suelen requerir tratamiento específico, aunque, si es tu caso, deberás acudir a las revisiones periódicas pautadas por el oftalmólogo para controlar la evolución. 

Si sufres erosiones corneales de manera repetida, tendrás que seguir un tratamiento con gotas oculares o láser, en los casos más severos, para proteger la integridad de la córnea, evitar infecciones y favorecer la cicatrización del tejido. 

Por otro lado, si en algún momento sufres edema o dolor a causa de la enfermedad, es posible que debamos aplicarte un colirio o pomada para aliviar los síntomas, además de usar una lente de contacto para dar una protección extra al ojo afectado.

Finalmente, cuando la córnea ha perdido transparencia hasta el punto de producir una pérdida significativa e irreversible de la visión, el especialista puede recomendarte llevar a cabo un trasplante de córnea, que en las clínicas Miranza realizamos con las técnicas más modernas y menos invasivas.