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Pruebas diagnósticas

Retinografía

¿Qué es la retinografía?

La retinografía es una prueba básica en las consultas de oftalmología, ya que forma parte del examen del fondo de ojo que todos debemos realizarnos periódicamente, sobre todo a partir de los 40 años.

Consiste en una fotografía digitalizada y magnificada –hecha con un microscopio adaptado a una cámara con flash–  que nos muestra estructuras del interior del globo ocular claves para una buena visión, como son la retina y la cabeza del nervio óptico.

De este modo, podemos detectar alteraciones incluso aunque sean muy precoces y todavía no produzcan síntomas visuales. Por tanto, la retinografía es una importante herramienta preventiva.

Además, gracias a los retinógrafos de campo amplio que tenemos en las consultas de las clínicas Miranza, podemos realizar capturas de imágenes panorámicas que abarcan más del 80% de la retina y permiten detectar incluso las lesiones más periféricas.

¿Qué enfermedades puede detectar una retinografía?

La retinografía permite obtener imágenes detalladas de la retina y de la cabeza del nervio óptico. Estas fotografías ayudan al oftalmólogo a identificar alteraciones que pueden estar relacionadas con enfermedades como la retinopatía diabética, determinadas lesiones vasculares de la retina o cambios que requieren estudiar el nervio óptico.

También es útil para documentar hallazgos y comparar imágenes tomadas en diferentes revisiones, lo que facilita el seguimiento de la evolución de una enfermedad ocular o de la respuesta al tratamiento. No obstante, las imágenes deben interpretarse junto con la exploración clínica y, cuando sea necesario, con otras pruebas complementarias.

¿Para qué sirve la retinografía?

Utilizamos la retinografía para el diagnóstico, seguimiento y control del tratamiento de la mayoría de enfermedades retinianas, además del glaucoma (ya que también podemos ver la cabeza del nervio óptico dañado por esta enfermedad).

Asimismo, aunque todavía no tengas una patología diagnosticada, recordamos la necesidad de realizarte revisiones oculares completas que incluyan esta prueba. Recomendamos que sean anuales especialmente a partir de la edad de aparición de la presbicia (40-45 años) –ya que es cuando se activa el proceso degenerativo del ojo–, y en caso de alta miopía, diabetes o hipertensión arterial, condiciones que influyen en la salud ocular. También si tienes antecedentes familiares de patología oftalmológica, aconsejamos un control exhaustivo.

¿Cómo se realiza una retinografía?

  • Es una técnica indolora en la que no hay contacto con el ojo, ya que se trata de una fotografía oftalmológica.
  • La duración de esta prueba suele rondar entre los 5 y 10 minutos por ojo, dependiendo del tipo de retinografía. Las de campo amplio son más rápidas: con una única imagen, abarcan una zona más extensa de la retina.
  • Puede requerir dilatación previa de la pupila (retinografías simples o centrales) o no ser necesaria (retinografías de campo amplio). En el primer caso, las gotas dilatadoras o colirios midriáticos que te pondremos tardan unos 15-20 minutos en hacer efecto y te provocarán visión borrosa durante unas horas, por lo que es preferible que acudas a consulta acompañado.

¿Qué es una retinografía no midriática?

La retinografía no midriática es una modalidad que permite fotografiar el fondo de ojo sin administrar previamente gotas para dilatar la pupila, siempre que las condiciones de exploración y la calidad de la imagen lo permitan. Se utiliza, entre otras aplicaciones, en programas de cribado y seguimiento de determinadas enfermedades de la retina.

Que una retinografía se realice sin dilatación no significa que esta nunca vaya a ser necesaria. En función del tamaño de la pupila, la transparencia de los medios oculares y la zona de retina que deba estudiarse, el oftalmólogo puede recomendar dilatarla o completar la evaluación con otras técnicas.

¿En qué se diferencia la retinografía del fondo de ojo?

La retinografía es una técnica que obtiene fotografías del interior del ojo, especialmente de la retina y del nervio óptico. Estas imágenes permiten guardar un registro visual y comparar posibles cambios entre distintas visitas.

En cambio, el examen del fondo de ojo es una exploración oftalmológica más amplia que puede realizarse mediante diferentes instrumentos y técnicas. La retinografía puede formar parte de esa valoración, pero no siempre la sustituye. El especialista decidirá qué exploraciones son adecuadas según los síntomas, los antecedentes y los hallazgos de cada paciente.

Preguntas Frecuentes

No. La retinografía es una prueba no invasiva que consiste en tomar fotografías del interior del ojo sin contacto directo con su superficie. El destello de luz puede resultar momentáneamente molesto, pero la exploración suele ser bien tolerada.

La toma de imágenes suele durar unos minutos; Miranza indica aproximadamente entre 5 y 10 minutos por ojo, según la modalidad. Si es necesario dilatar la pupila, hay que añadir el tiempo de espera para que actúen las gotas.

No siempre. Algunas retinografías pueden realizarse sin dilatación, pero en otras exploraciones se necesitan gotas para obtener imágenes adecuadas o valorar determinadas zonas de la retina. El oftalmólogo indicará la opción más apropiada.

La retinografía obtiene fotografías de la superficie visible del fondo de ojo y del nervio óptico. La tomografía de coherencia óptica (OCT) proporciona imágenes en cortes de las capas de la retina y otras estructuras. Son pruebas diferentes y, en algunos casos, complementarias.