Reconstruir la córnea con membrana amniótica

El uso de la membrana amniótica de la placenta en oftalmología ha aumentado exponencialmente en los últimos años, generalmente como tratamiento contra daños en la superficie ocular provocados tras quemaduras por cáusticos como la lejía o la cal, o tras traumatismos o cirugías previas en los que los tejidos quedan desvitalizados, inflamados, y con problemas de regeneración. En este sentido, además de propiedades regenerativas, la membrana amniótica de la placenta tiene propiedades anti inflamatorias y anti cicatrizantes. Esta última propiedad resulta especialmente importante en la cirugía reconstructiva, ya que las cicatrices en la córnea provocan falta de transparencia y, por consiguiente, pérdida de visión.

¿Cómo se obtiene y utiliza la membrana amniótica?

Según apunta la Dra. María Gessa, oftalmóloga en Miranza Virgen de Luján (Sevilla), este tipo de cirugía resulta especialmente compleja, por lo que “la realizan pocos cirujanos en España, ya que requiere mucha experiencia en reconstrucción de la superficie ocular con este tipo de tejidos”. Además, añade que “aunque existen diferentes tipos de cirugía para la reconstrucción de la superficie ocular, la particularidad de la membrana amniótica es su alta disponibilidad, ya que se practican muchas cesáreas y este tipo de tejido está disponible prácticamente de un día para otro”.

Sin embargo, la única membrana amniótica válida para trasplante procede de las placentas obtenidas a través de cesáreas no urgentes, bajo condiciones muy estrictas de esterilidad, para garantizar que está libre de cualquier microorganismo. Éste es el principal motivo por el que se descartan aquellas placentas de mujeres que han dado a luz por vía natural, ya que cuando el bebé pasa por el canal del parto, el tejido entra en contacto con bacterias y se puede contaminar. Además, a la membrana amniótica se la somete a un test de cribado para comprobar que la donante no tiene patologías como VIH, sífilis, hepatitis, ni ningún otro tipo de infección vírica.

Propiedades regenerativas para aliviar el dolor

Asimismo, el uso de la membrana amniótica es una gran herramienta en la mejora de la sintomatología ocular, disminuyendo el dolor en el paciente. Estudios recientes exponen que la membrana amniótica cuenta con el factor de crecimiento neural (NGF) que ayuda a la regeneración de los propios nervios que hay en la córnea, estructura altamente sensible con más de 3.000 terminaciones nerviosas que cuando se daña es muy dolorosa. A través del NGF, la membrana amniótica ayuda a la regeneración de esos nervios y, por tanto, a disminuir el dolor.

La membrana amniótica se empezó a usar en 1940 en oftalmología en quemaduras oculares, aunque sin procesar, por lo que solía provocar reacción al paciente y no alcanzaba el efecto deseado. Además, se aplicaba con el resto de capas de placenta, que tenían vasos sanguíneos, y podían dar cierta reacción al ojo y no tuvo gran aceptación. A partir del año 1995 se comenzó a utilizar la membrana amniótica criogenizada, manteniendo intactas todas sus propiedades. A partir de este año aumentan las indicaciones de su uso y la variedad de cirugías, no solamente colocándola sobre la conjuntiva y la córnea, sino pudiendo colocarla en el párpados y órbita, entre otras aplicaciones.