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Enfermedades de la vista

Enoftalmos

Enoftalmos
Se conoce comúnmente como “ojos hundidos”.
Puede estar producido por una fractura o alteración ósea.
Problema estético y con una fuerte carga emocional.

¿Qué es el enoftalmos?

El enoftalmos es una patología ocular causada por el desplazamiento del globo ocular hacia el interior de la cuenca del ojo, haciendo que este parezca hundido o más pequeño. Es justamente lo contrario del exoftalmos, también conocido como “ojos saltones” porque los globos oculares sobresalen de la órbita. Tanto los “ojos saltones” como los “ojos hundidos” pueden causar trastornos emocionales como depresión o falta de autoestima, en función de su severidad.

Más allá de la repercusión estética, el enoftalmos no da síntomas oculares o visuales propiamente dichos. Por su aspecto, este trastorno suele confundirse con el llamado falso enoftalmos, ocasionado por la caída de los párpados (ptosis palpebral), la disminución del tamaño del globo ocular (microftalmos), un exoftalmos en el ojo contrario (que hace que el sano parezca hundido) o el síndrome de Horner (lesión en los nervios faciales simpáticos que se caracteriza por las pupilas contraídas, párpado caído…), que hacen que el ojo parezca retraído, cuando en realidad no lo está.

  • Fractura orbitaria: la rotura de cualquiera de los huesos que conforman la cuenca del ojo es susceptible de provocar enoftalmos. Generalmente, estas fracturas se deben a un golpe o a una caída.
  • Cáncer de mama: un porcentaje variable de casos de cáncer de mama metastásico causan retracción y fibrosis de los tejidos orbitarios, dando lugar a enoftalmos.
  • Atrofia de la grasa orbitaria: el enoftalmos debido a la disminución de la grasa de este compartimento facial repercute en ambos ojos (enoftalmos bilateral) y es un fenómeno ligado fundamentalmente al envejecimiento o inflamaciones crónicas.
  • Traumatismo severo: un golpe fuerte en el ojo puede ocasionar un enoftalmos unilateral, que solo afecta a la zona que sufre el incidente.

El tratamiento del enoftalmos pasa por que realicemos un diagnóstico diferencial, basado en:

  • Una exploración ocular exhaustiva en la consulta del oftalmólogo, en la que incluimos la evaluación de la zona periorbital y palpebral; es decir, todo el contorno de los ojos y los párpados.
  • Un TAC orbitario, sobre todo si se ha producido un traumatismo, con el fin de localizar la causa del enoftalmos y determinar su alcance. 
  • Una exoftalmometría, una prueba que sirve para medir la posición de ambos ojos y que también se conoce con el nombre de test de Hertel. 

En función de los hallazgos obtenidos en estas pruebas diagnósticas, los cirujanos oculoplásticos de las clínicas Miranza llevan a cabo una reconstrucción quirúrgica de la órbita ocular, bien mediante la colocación de placas (en caso de que el enoftalmos se deba a una fractura orbitaria), o bien mediante el injerto de piel y/o grasa (además de las placas). Esta técnica es un recurso habitual cuando el enoftalmos está causado por la retracción del globo ocular asociado a procesos cancerosos o traumatismos que afectan a los tejidos blandos; no solo al hueso.