Todo sobre
el ojo seco

Sequedad y cansancio ocular, picor y escozor, entre otras molestias, son habituales si tienes ojo seco. Incluso puedes notar visión fluctuante, que se caracteriza por una visión borrosa que mejora con el parpadeo.

Generalmente, el ojo seco se produce por un déficit de lágrima o porque esta es de mala calidad y suele ir asociado a diferentes grados.

Entre los principales factores de riesgo destacan los siguientes:

Menopausia

Edad avanzada

Adolescencia

Uso de lentes de contacto

Consumo de fármacos antidepresivos y antihistamínicos (para la alergia), o tras tratamiento con quimioterapia o radioterapia

Haberse sometido a una cirugía ocular

Factores ambientales (aire acondicionado, calefacción, ambientes secos o muy contaminados…)

Alimentación (déficit vitamínico)

Enfermedades o trastornos como el Síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide, el lupus, disfunciones tiroideas, diabetes, dermatitis, insomnio, alergias etc.

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El tratamiento del ojo seco va mucho más allá del uso de lágrimas artificiales. En las clínicas Miranza te ofrecemos innovadoras soluciones en consulta:

OPTIMA IPL

Consiste en la aplicación de luz pulsada a nivel palpebral y periocular tras la aplicación de un gel frío.

PULSACIÓN TÉRMICA (LIPIFLOW)

Consiste en la aplicación localizada de calor y presión terapéutica en los 4 párpados (superiores e inferiores) con el fin de mejorar el drenaje de las glándulas de Meibomio.

Además contamos con otros tratamientos como el colirio de plasma rico en factores de crecimiento (Endoret), basado en la medicina regenerativa; la microexfoliación palpebral (Microblefaroexfoliación), que elimina los restos de bacterias y grasa que se acumulan en el borde del párpado, y los Punctal Plugs, que disminuyen el drenaje de la lágrima.

Usa colirios con base de ácido hialurónico o productos hidratantes que emulan la lágrima natural y que no disminuyen la producción propia ni irritan el ojo.

Cuida la higiene de los párpados: debes limpiar de forma periódica el borde palpebral con un champú neutro o con toallitas específicas para la higiene de los párpados.

Previamente, también te recomendamos aplicar compresas calientes sobre la zona y realizar un suave masaje para facilitar la salida de bacterias y de grasa de las glándulas de Meibomio.

Utiliza un tratamiento con corticoides y ciclosporina, si padeces de mucha inflamación de la superficie ocular.

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