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Tratamientos

Trabeculectomía

trabeculectomía
Cirugía del glaucoma para bajar la presión intraocular elevada.
Permite evitar daños irreversibles en el nervio óptico.
Menor riesgo de complicaciones gracias a los últimos avances.

¿Qué es la trabeculectomía?

La trabeculectomía es una intervención quirúrgica de drenaje que llevamos a cabo para disminuir la presión intraocular y, de este modo, frenar la evolución del glaucoma. Cuando esta presión es demasiado alta, el nervio óptico se acaba comprimiendo y dañando, lo que, a su vez, provoca una pérdida de visión progresiva e irreversible que puede desembocar en ceguera.

Para intentar evitarlo, la trabeculectomía busca abrir una nueva vía de drenaje para facilitar la salida del humor acuoso (líquido intraocular) desde la cámara anterior del ojo hasta la conjuntiva, creando una ampolla de filtración a través de un pequeño orificio que practicamos en la esclera, la parte blanca del ojo.

Enfermedades oculares que trata la trabeculectomía

Llevamos a cabo la trabeculectomía cuando el tratamiento que administramos en forma de colirios hipotensores o láser en consulta no da resultado y la presión intraocular sigue siendo elevada, poniendo en riesgo el nervio óptico. Asimismo, recurrimos a esta técnica cuando, por diversos motivos, no podemos practicar otros procesos quirúrgicos menos invasivos, como la esclerectomía profunda no perforante. Tanto si tienes glaucoma de ángulo abierto como de ángulo cerrado, puedes optar a esta cirugía.

Tras la trabeculectomía –una cirugía ambulatoria de unos 45 minutos que no requiere ingreso ni anestesia general (solo local con sedación)–, recibirás unas gotas antibióticas y antiinflamatorias para evitar infecciones postoperatorias y reducir la inflamación ocular . Tu recuperación se producirá progresivamente a lo largo del mes y medio posterior a la intervención y requerirá un seguimiento estrecho por parte del equipo médico para asegurarnos que evolucionas adecuadamente. Durante ese tiempo, es normal que puedas tener visión borrosa.

Los resultados que obtenemos con la trabeculectomía son muy satisfactorios y logran reducir eficazmente la presión intraocular. Asimismo, los avances en la técnica que aplicamos en las clínicas Miranza han permitido reducir la tasa de complicaciones asociadas a la trabeculectomía convencional, como podrían ser el desprendimiento de coroides, la bajada excesiva de la presión intraocular por un drenaje excesivo de líquido, hemorragias o infecciones.

Durante el periodo de cicatrización y en las revisiones posteriores, estaremos atentos a que el humor acuoso fluya correctamente y no se formen adherencias en el nuevo canal de drenaje que puedan volver a obstruir el paso del humor acuoso hacia el exterior, en cuyo caso la presión intraocular volvería a aumentar. Por esta razón, si estás operado de glaucoma, te recomendamos acudir puntualmente a las revisiones periódicas pautadas para ir vigilando la evolución de la presión intraocular y el estado de la intervención, así como del nervio óptico.