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Tratamientos

Iridotomía

Consiste en hacer un pequeño orificio en el iris con láser.
Permite tratar la hipertensión ocular en ojos con el ángulo estrecho.
Procedimiento efectivo para prevenir un ataque agudo de glaucoma.

¿Qué es la iridotomía?

La iridotomía es un procedimiento que llevamos a cabo con láser YAG o láser de argón para practicar una pequeña obertura en el iris, con el fin de abrir una vía de paso alternativa para el humor acuoso (líquido incoloro) entre la parte anterior y posterior del globo ocular. De esta manera, facilitamos el drenaje del fluido a través de los canales anatómicos normales en caso de que la evacuación de líquido sea insuficiente o se haya bloqueado.

La estrechez o el bloqueo de la zona de drenaje hacen que el humor acuoso se acumule dentro del globo ocular, provocando hipertensión ocular. Este problema puede acabar dañando el nervio óptico y causando glaucoma si no lo detectamos y tratamos a tiempo.

Enfermedades oculares que trata la iridotomía

La iridotomía está indicada para prevenir o tratar el glaucoma de ángulo cerrado, evitando que llegue a ocurrir un pico brusco de hipertensión por el cierre completo del paso del humor acuoso. Si el ángulo que forman el iris y la córnea –la zona a través de la que se drena este líquido– es más estrecho de lo habitual en tu ojo, hay mayor riesgo de que se produzca un bloqueo, que puede tener consecuencias devastadoras para la visión.

Mientras que el glaucoma no suele dar síntomas y avanza de forma silenciosa, cuando sucede un ataque agudo de glaucoma provoca pérdida de visión repentina, ojo rojo, dolor ocular, halos alrededor de las luces e, incluso, náuseas y vómitos. El daño que en poco tiempo se produce en el nervio óptico es irreversible y, por ello, es importante que detectemos de antemano si tienes el ángulo ocular estrecho.

La iridotomía es un procedimiento muy sencillo que realizamos en apenas 10 minutos (5 por ojo, aproximadamente), en la propia consulta del oftalmólogo. Previamente, te aplicaremos un colirio que contrae la pupila para facilitar la acción del láser y otro anestésico para que no notes molestias, mientras que, al término de la sesión te prescribiremos gotas antiinflamatorias durante unos días.

El tratamiento no conlleva periodo de convalecencia y podrás hacer vida normal en apenas 24 horas. En este tiempo puedes notar algunas molestias, como una leve pérdida de agudeza visual o visión borrosa, pero se trata de algo completamente normal que desaparece en un par de días.

La iridotomía no requiere practicar ninguna incisión en el ojo ni acceder a su interior, por lo que es muy poco invasiva y, al llevarla a cabo con láser, se trata de una técnica muy precisa y segura. Solo en algunas ocasiones puede producir una inflamación leve en el ojo o un aumento brusco de la presión intraocular en las horas siguientes, debido a la acumulación de pigmento del iris en la zona del ángulo. Estos efectos suelen desaparecer después de unas horas, pero debemos vigilar que así ocurra en una visita de control, generalmente a lo largo de la semana siguiente, para valorar que todo esté bien.

En algunos casos puede ser necesario repetir el tratamiento para ampliar el tamaño del orificio del iris. Si, a pesar de reintervenir, el drenaje del humor acuoso sigue alterado, es posible que debamos plantear un tratamiento quirúrgico.