Enfermedades de la vista
Conjuntivitis

¿Qué es la conjuntivitis?
La conjuntivitis consiste en la inflamación de la conjuntiva, una membrana transparente y delgada que recubre tanto la zona blanca del globo ocular como el interior de los párpados. Esta afección es una de las causas más frecuentes de consulta oftalmológica debido a su alta incidencia.
Cuando los pequeños vasos sanguíneos de la conjuntiva se inflaman, se hacen mucho más visibles, lo que confiere al ojo ese color rosado o rojizo tan característico. Aunque puede resultar muy molesta por la irritación que genera, generalmente no suele afectar de forma grave a la visión si se trata adecuadamente.
¿Es contagiosa la conjuntivitis?
La capacidad de contagio depende estrictamente del factor que haya provocado la inflamación en el tejido ocular. Las variantes causadas por infecciones virales o infecciones bacterianas son sumamente contagiosas entre personas.
Por el contrario, si la inflamación se debe a procesos alérgicos o a una irritación por agentes químicos, no existe riesgo de transmitirla a los demás. Es vital identificar el origen para tomar las medidas preventivas adecuadas.
Tipos de conjuntivitis
Existen tres variedades principales de conjuntivitis.
- Conjuntivitis infecciosas: en este grupo se incluyen la conjuntivitis viral y la conjuntivitis bacteriana, ambas provocadas por la invasión de la conjuntiva por parte de microorganismos patógenos. Debido a la naturaleza de estas afecciones, la conjuntivitis suele empezar en un ojo y propagarse al otro rápidamente, así como a las personas cercanas. De ahí la necesidad de adoptar medidas de prevención (lavarse las manos de manera exhaustiva, no tocarse los ojos, cambiar las fundas de los cojines, evitar compartir toallas etc.).
- Conjuntivitis alérgicas: aparecen como consecuencia de la exposición a determinados alérgenos, como el polen, el pelo de los animales o los ácaros del polvo, entre otros. Además, cabe destacar una forma específica de conjuntivitis alérgica debida a la reacción del organismo al material de las lentes de contacto. Se trata de la conjuntivitis papilar, que suele aparecer unos meses después de que empiecen las lentillas y puede llegar a amenazar la visión si no se pone solución a tiempo.
- Conjuntivitis irritativas: sustancias como el cloro de la piscina, el maquillaje, los productos de limpieza muy intensos, el humo o los contaminantes del aire pueden irritar la conjuntiva. A diferencia de lo que suele ocurrir en las conjuntivitis infecciosas, tanto en las conjuntivitis alérgicas como en las conjuntivitis irritativas, ambos ojos suelen verse afectados desde un primer momento.
¿Cuándo debemos acudir al oftalmólogo?
Es recomendable visitar a un especialista si el enrojecimiento no mejora tras un par de días o si el dolor ocular se vuelve intenso. Un diagnóstico temprano es clave para evitar complicaciones innecesarias en la salud visual.
También es motivo de consulta urgente si se experimenta visión borrosa, sensibilidad extrema a la luz o si el paciente nota que los síntomas empeoran rápidamente a pesar de mantener una buena higiene ocular en casa.
Síntomas de la conjuntivitis
Causas y factores de riesgo de la conjuntivitis
Tratamiento de la conjuntivitis
Todos los tipos de conjuntivitis suelen compartir síntomas comunes: el enrojecimiento de la conjuntiva, la sensación de irritación o cuerpo extraño en el ojo, el exceso de lagrimeo, la hinchazón de los párpados o una mayor sensibilidad a la luz. En ocasiones también puede haber visión borrosa y los cuadros más severos, que llegan a dañar la córnea con pequeñas cicatrices, pueden dejar secuelas visuales.
- Las conjuntivitis infecciosas se distinguen por la aparición de legañas y secreciones mucosas espesas (más blanquecinas, amarillentas o verdosas) que dificultan abrir los ojos nada más despertar.
- En las conjuntivitis alérgicas, el síntoma típico suele ser el picor ocular muy intenso, y también suelen ir acompañadas de otros signos propios del cuadro alérgico como la secreción nasal o los estornudos. En el caso específico de la conjuntivitis papilar, es característico que aumente la mucosidad ocular y la cara interna de los párpados se enrojezca, se hinche y aparezcan unas protuberancias blanquecinas llamadas papilas.
- En cuanto a las conjuntivitis irritativas, la intensidad de los síntomas dependerá tanto del potencial irritante de la sustancia química en sí, como del nivel de exposición de los ojos a la misma.
Para atajar estos síntomas y manejar de manera adecuada cada tipo de conjuntivitis, resulta clave tener un diagnóstico preciso que permita determinar las causas para aplicar medidas preventivas y terapéuticas eficaces.
Preguntas Frecuentes
La capacidad de contagio de esta afección depende totalmente de su causa. Las variantes provocadas por infecciones virales e infecciones bacterianas son sumamente contagiosas entre personas.
La transmisión ocurre principalmente a través del contacto directo con las secreciones oculares infectadas. Es muy común, por ejemplo, que el proceso se contagie de un ojo al otro si el paciente se toca la zona afectada y luego la sana sin lavarse las manos.
Por el contrario, si la conjuntivitis se debe a una irritación química o a una reacción alérgica, no existe riesgo de transmisión. En estos casos, la inflamación es una respuesta individual del ojo y no un proceso infeccioso que pueda propagarse.
La clave reside en la secreción y los síntomas asociados. La viral es acuosa y suele acompañar a un resfriado; la bacteriana presenta un moco espeso y amarillento; y la alérgica produce un picor muy intenso y suele afectar a ambos ojos a la vez.
Sí, el autocontagio es muy sencillo si se toca el ojo infectado y luego el sano sin haberse lavado las manos previamente. Por ello, se recomienda extremar la higiene y no compartir toallas ni fundas de almohada durante el proceso.
Aunque generalmente es leve, si no se trata adecuadamente puede derivar en una inflamación de la córnea (queratitis). Esto puede dejar cicatrices permanentes que afecten la visión de forma irreversible, por lo que nunca debe ignorarse.


