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Enfermedades de la vista

Blefarospasmo

No debe confundirse con un “tic”.
En muchos casos tiene origen desconocido.
Tratamiento complejo y abordaje integral.

¿Qué es el blefarospasmo?

El blefarospasmo es una alteración consistente en la contracción involuntaria tónica del músculo orbicular de los párpados y del complejo muscular de las cejas. Esto produce un cierre palpebral completo e intenso de duración variable. 

Puede tener una causa ocular y, por ejemplo, ser secundario a una lesión, solucionándose cuando se cura el problema que lo provoca. Sin embargo, también hay un tipo de blefarospasmo llamado “esencial”, cuando no encontramos una causa física que lo produzca.

Esta patología no debe confundirse con un “tic”, otra forma de movimiento involuntario de los párpados que también se debe a una contracción del músculo orbicular. Ahora bien, mientras que el tic es un trastorno leve y pasajero, el blefarospasmo es crónico y puede acarrear una importante afectación de la calidad de vida.

Generalmente, el blefarospasmo esencial comienza de forma insidiosa con un aumento del parpadeo, incrementándose su duración e intensidad y llegando a producir fotofobia, ojo seco e incapacidad para mantener los ojos abiertos. 

Suele empeorar por la tarde, por estrés y mientras estás escuchando o caminando. Por el contrario, disminuye al hablar, lo cual dificulta su diagnóstico.

A veces, se acompaña de espasmo en una zona de la cara (espasmo hemifacial).

El blefarospasmo es una enfermedad del sistema nervioso central que afecta principalmente a mujeres por encima de 50 años. Por lo general, es de origen desconocido, aunque algunas afectaciones oculares y factores emocionales pueden actuar como detonantes. 

Siempre resulta necesario hacer un estudio neurológico para descartar una causa orgánica que lo origine, por ejemplo, tumores, aneurismas u otras lesiones.

El blefarospasmo es una enfermedad de difícil tratamiento, ya que a menudo no conocemos la causa que lo origina.

Es importante tratar las alteraciones que esta patología ocasiona en la superficie ocular, ya que debido al roce continuo e intenso de los párpados suele verse muy afectada. El tratamiento incluye lubricantes y antiinflamatorios, entre otros, pero aconsejamos que sea un experto en superficie ocular quien lo prescriba debido a la cronicidad de los síntomas. En las clínicas Miranza nuestros oftalmólogos especialistas trabajan en equipo para ofrecerte un abordaje integral. 

Destacar que el blefarospasmo también suele requerir tratamiento antidepresivo y/o de la ansiedad, ya que muchas veces se asocia a un trasfondo emocional.

Por otro lado, la toxina botulínica se empezó a utilizar en el ser humano precisamente para tratar el blefarospasmo (y  de ahí se descubrió su utilidad para quitar las arrugas). En este caso, no tiene un fin estético sino terapéutico, ya que nos permite relajar la musculatura orbitaria y evitar así su contracción involuntaria. Gracias a ello, la mayoría de pacientes pueden llevar una vida casi normal, aunque el efecto no es permanente y hay que volver a aplicar la toxina botulínica pasados unos meses.

Frente a blefarospasmos severos que no responden a las inyecciones de toxina botulínica, la alternativa quirúrgica es la miectomía del músculo orbicular, consistente en eliminar total o parcialmente las fibras musculares implicadas en el movimiento de los párpados. De esta forma, las fibras nerviosas hiperactivas no encuentran musculatura sobre la que incidir y los espasmos desaparecen o se reducen.