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El Dr. García-Arumí, de IMO Grupo Miranza, salva la visión de un paciente “desahuciado”, con derrames y desprendimiento de retina, por perdigonadas y una cirugía previa fallida

Los desprendimientos de retina por traumatismos oculares son especialmente complejos y requieren de un manejo muy especializado. Así lo demuestra la experiencia de Manuel Ángel Pageo, a quien un accidente le costó prácticamente la vista, tras recibir múltiples perdigonadas que le afectaron a distintas partes del cuerpo y a ambos ojos. Como consecuencia de ello, acudió de urgencias al hospital, donde fue atendido por varios especialistas médicos, aunque su afectación visual quedó sin resolver. 

“Apenas veía nada, pero me dijeron que no era posible operarme porque tenía mucha sangre dentro del ojo y que tenía que esperar. Acabaron pasando 15 días y finalmente fui intervenido. En la revisión postoperatoria, a la semana después, detectaron que mis ojos estaban en muy mal estado y que tenía que volver a entrar en quirófano de forma urgente. Fue entonces cuando decidí pedir una segunda opinión y me aconsejaron venir a Barcelona, a IMO Grupo Miranza”, recuerda Manuel Ángel. 

A partir de aquí, todo cambió para él. Se puso en manos del Dr. José García-Arumí, quien le explicó la complejidad del caso, ya que, además de una hemorragia intraocular severa, presentaba desprendimiento de retina en los dos ojos. Esto requería no demorar más la cirugía y, sobre todo, ejecutarla con gran precisión y de forma experta, ya que la mácula o parte central de la retina –la parte del ojo responsable de la visión de detalle– había quedado dañada. 

Cirugía experta del desprendimiento de retina por traumatismo ocular

El pronóstico de la operación no era muy optimista, pero Manuel Ángel no dudó en confiar en el especialista de IMO Grupo Miranza para recuperar parte de su visión. Afortunadamente, el resultado superó incluso sus expectativas: “Al día siguiente ya veía, no me lo podía creer”, comenta el paciente. Esta alegría fue un importante primer paso de mejora, aunque el proceso de recuperación no terminó ahí y más adelante fueron necesarias nuevas cirugías, con las que Manuel Ángel ha logrado conservar alrededor de un 30% de su agudeza visual.  Gracias a ello, puede manejarse con bastante autonomía en su vida diaria, una diferencia sustancial considerando que antes de acudir a IMO Grupo Miranza solo veía oscuridad frente a sí. Por ejemplo, nos cuenta que recientemente ya ha podido arreglar una cerradura. La experiencia vivida le ha permitido dar más importancia, si cabe, al cuidado de la visión. “Con los ojos no se juega, hay que luchar”, concluye Manuel Ángel, con quien compartimos desde Miranza este respeto máximo por el órgano ocular y su atención especialista, brindando soluciones expertas incluso para los casos más complejos.

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