
Ojo rojo, picor y lagrimeo: cuándo una conjuntivitis puede ir más allá de una simple molestia
Con la llegada de la primavera y el aumento de alérgenos como el polen, los casos de picor ocular, lagrimeo y enrojecimiento se vuelven más frecuentes. Aunque muchas personas lo atribuyen a molestias leves propias de la época, estos síntomas pueden ser indicativos de una conjuntivitis, una afección ocular común, pero no por ello sin importancia.
El Dr. José Alberto Muiños, director médico en Miranza Clínica Muiños, advierte de que “no todas las conjuntivitis son iguales, y diferenciarlas es clave para evitar complicaciones y aplicar el tratamiento adecuado”. En este sentido, el especialista explica que, detrás de un ojo rojo, a veces existen distintos tipos de conjuntivitis. En esta época, es común la alérgica, relacionada con pólenes, ácaros del polvo o pelo de animales, entre otros alérgenos. Además, cabe destacar una forma específica de conjuntivitis alérgica debida a la reacción del organismo al material de las lentes de contacto. Se trata de la conjuntivitis papilar, que suele aparecer unos meses después de llevar lentillas y puede llegar a amenazar la visión si no se pone solución a tiempo.
Otro tipo es la conjuntivitis irritativa, asociada a sustancias como el cloro de la piscina, el maquillaje o contaminantes del aire. También existe la conjuntivitis infecciosa, causada por bacterias o virus, pudiendo presentar secreción. “El origen determina el tratamiento. No todas las conjuntivitis requieren lo mismo”, insiste el Dr. Muiños.
Lentes de contacto y malos hábitos
El uso incorrecto de lentes de contacto es uno de los factores que favorece la aparición de la conjuntivitis. “Las lentillas son un cuerpo extraño que necesita la humedad del ojo. El calor o el aire acondicionado favorecen la sequedad, lo que tiende a irritar el globo ocular”, explica el especialista. A ello se suma un error frecuente que aumenta el riesgo: “El enemigo total de las lentes de contacto es el agua. Nunca deben limpiarse con ella, solo con suero fisiológico”. Además, el Dr. Muiños enfatiza que el uso prolongado de productos de mantenimiento podría, a largo plazo, favorecer la aparición de conjuntivitis alérgicas, por lo que recomienda optar por lentes de uso diario siempre que sea posible.
De la molestia a mayores complicaciones
Aunque no todas las conjuntivitis son graves, el Dr. Muiños insiste en no restar importancia a los síntomas ni retrasar la consulta médica si estos empeoran. “El problema no es solo la conjuntivitis alérgica. Si no se actúa a tiempo, pueden aparecer infecciones o incluso úlceras corneales”, advierte. Estas complicaciones llegan provocar cicatrices en la córnea, lo que se conoce como leucoma, y afectar de forma significativa a la agudeza visual.
En este sentido, el director médico de Miranza Clínica Muiños subraya la importancia de identificar señales de alerta como la aparición de secreción blanquecina o amarillenta o el enrojecimiento persistente en el ojo. “Ante cualquiera de estos signos, es fundamental acudir a un profesional, para evitar el desarrollo de una infección o de un problema más serio”, señala.
Cómo aliviar y prevenir la conjuntivitis
En los casos leves de conjuntivitis suelen ser suficientes medidas como compresas frías y lágrimas artificiales para aliviar los síntomas. En situaciones más graves, se requieren colirios específicos o tratamientos antiinflamatorios, siempre bajo supervisión médica.
La prevención continúa siendo la mejor herramienta: mantener una adecuada higiene, especialmente en usuarios de lentes de contacto, y seguir las recomendaciones de los especialistas puede evitar casos de conjuntivitis.