
La menopausia también afecta a la visión: cómo cuidar la salud ocular durante esta etapa
Los cambios hormonales propios de la menopausia pueden influir en la salud ocular y aumentar la prevalencia del ojo seco, además de favorecer la fatiga visual, las fluctuaciones de graduación o influir en el riesgo de glaucoma.
La menopausia es una etapa marcada por importantes cambios hormonales que pueden repercutir en diferentes órganos y tejidos del organismo, también en los ojos. La disminución progresiva de los niveles de estrógenos y andrógenos puede alterar la superficie ocular, la producción lagrimal y otras estructuras del ojo, aumentando la probabilidad de experimentar molestias visuales o desarrollar determinadas patologías oculares.
Uno de los problemas más frecuentes durante esta etapa es el ojo seco, una patología que afecta aproximadamente a uno de cada cinco adultos en España, especialmente a mujeres, según el primer estudio de prevalencia sobre ojo seco en España (PrevEOS).
“Muchas pacientes refieren escozor, sensación de arenilla, enrojecimiento o visión borrosa intermitente, síntomas que a menudo se normalizan pero que conviene tratar”, explica la Dra.Laura Porrúa, especialista en tratamiento de ojo seco de Miranza Instituto Gómez-Ulla.
¿Por qué la menopausia puede afectar a la salud ocular?
Los cambios hormonales tienen un papel importante en el funcionamiento de la superficie ocular. Tanto los estrógenos como los andrógenos participan en diferentes procesos relacionados con la producción y estabilidad de la película lagrimal y en la regulación de la inflamación ocular.
Los estrógenos intervienen en la regulación de las células epiteliales de la superficie ocular y en la función de las glándulas lagrimales, influyendo tanto en la cantidad como en la calidad de la lágrima.
Por su parte, los andrógenos son fundamentales para el correcto funcionamiento de las glándulas de Meibomio, encargadas de producir el componente lipídico de la lágrima. Esta capa ayuda a evitar una evaporación excesiva y contribuye a mantener estable la superficie ocular.
Cuando los niveles hormonales se alteran, puede favorecerse la aparición de ojo seco, inflamación ocular y diferentes molestias visuales, especialmente durante etapas como la menopausia o ante determinados trastornos endocrinos.
Además, los estrógenos parecen ejercer cierto efecto protector frente al riesgo de glaucoma, que podría verse incrementado en casos de menopausia precoz. Durante la menopausia también puede aumentar la sensibilidad a la luz, la fatiga visual y las fluctuaciones en la graduación.
La importancia de las revisiones oftalmológicas durante la menopausia
Realizar revisiones oftalmológicas periódicas durante la menopausia, incluso cuando no existen síntomas, permite controlar la salud ocular y detectar posibles alteraciones en fases iniciales.
“Un examen ocular completo permite detectar alteraciones en fases iniciales y aplicar tratamientos personalizados que mejoran notablemente la calidad de vida de las pacientes”, señalan desde Miranza Instituto Gómez-Ulla.
Además de las revisiones periódicas, algunos hábitos pueden contribuir al cuidado de la salud ocular durante esta etapa:
- Mantener una correcta hidratación.
- Seguir una dieta equilibrada, rica en omega-3 y antioxidantes.
- Proteger los ojos de la radiación solar.
- Evitar el uso prolongado de pantallas sin realizar descansos.
La menopausia no debe vivirse como una pérdida de bienestar, sino como una etapa en la que el autocuidado cobra todavía más importancia. Cuidar la salud ocular forma parte de un enfoque integral que permite a las mujeres seguir disfrutando de una buena visión y de una vida activa.
Tratamientos avanzados para el ojo seco
Los avances en oftalmología permiten tratar el ojo seco de forma cada vez más eficaz y personalizada. Entre las opciones disponibles destaca Endoret (PRGF), una tecnología basada en el uso de proteínas regenerativas obtenidas del propio plasma de los pacientes.
Este tratamiento favorece la reparación y regeneración de la superficie ocular, reduce la inflamación y contribuye a mejorar los síntomas en los casos de ojo seco moderado o severo.
Otra de las opciones más innovadoras es la Luz Pulsada Intensa (IPL), especialmente indicada cuando existe una alteración de las glándulas de Meibomio, una de las principales causas del ojo seco. La IPL ayuda a mejorar el funcionamiento de estas glándulas, favoreciendo la producción de una lágrima más estable y reduciendo la inflamación asociada a la enfermedad.
“Actualmente disponemos de tratamientos avanzados que nos permiten actuar sobre el origen del problema y no solo aliviar los síntomas. La combinación de terapias como Endoret o IPL, junto con un diagnóstico preciso y un seguimiento individualizado, ofrece excelentes resultados”, concluye la Dra. Porrúa.
Artículo supervisado por la Dra. Laura Porrúa, especialista en tratamiento de ojo seco de Miranza Instituto Gómez-Ulla