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Con la aparición del frío, las bajas temperaturas, el viento y el uso habitual de la calefacción durante estos meses, la salud ocular se resiente y por ello es conveniente no bajar la guardia.

Los especialistas de Miranza advierten del incremento de síntomas del enfermedad del ojo seco, primera causa de consulta al oftalmólogo. Se trata de una enfermedad multifactorial, compleja y crónica que afecta a la superficie ocular y que produce molestias, problemas visuales y, en algunos casos, lesiones en la córnea y la conjuntiva.

“El ojo seco no solo significa que se produzca poca lágrima; la lágrima puede ser de mala calidad y generar inflamación crónica. Es una enfermedad cada vez más frecuente, que afecta al confort visual, a la calidad de vida y, en algunos casos, incluso a la visión”, explica el Dr. Nicolás Alejandre, director médico y especialista en ojo seco de IMO Grupo Miranza Madrid.

Durante los meses de frío, con aire seco y con corrientes de viento se acelera la evaporación de la película lagrimal, debilitando la defensa natural del ojo. Además, el uso prolongado de pantallas y la exposición constante a calefacciones disminuyen la frecuencia del parpadeo, agravando la sequedad ocular.

“El frío y las calefacciones resecan mucho los ambientes. Esto provoca que las personas propensas al ojo seco noten un empeoramiento de sus síntomas, y que quienes ya lo padecen lo sufran con mayor intensidad. Es fundamental mantener una buena humedad ambiental, no solo controlar la temperatura. En espacios muy secos, como oficinas, usar humidificadores puede marcar la diferencia”, añade la Dra. María Teresa Iradier.

La experta en ojo seco de IMO Grupo Miranza Madrid también advierte sobre el impacto de las actividades invernales: “En esta época es muy común practicar deportes como el esquí. Es importante proteger los ojos del frío y de la radiación ultravioleta, ya que la exposición extrema puede provocar inflamación y agravar la enfermedad de ojo seco. Muchas veces se pasa por alto la protección ocular, pero igual que se protege la piel, la córnea también puede sufrir quemaduras o molestias si no se usan gafas adecuadas.”

El impacto del ojo seco no se limita a la molestia de los síntomas: picor, sensación de arenilla, escozor, enrojecimiento o visión borrosa. También puede afectar la capacidad para trabajar, conducir, leer o practicar deporte, y en los casos más graves, derivar en inflamación corneal o infecciones recurrentes.

La enfermedad es especialmente frecuente en mujeres y su prevalencia aumenta con la edad. Según datos de Miranza, alrededor de la mitad de las mujeres mayores de 60 años presentan síntomas de ojo seco. Sin embargo, los expertos alertan de un aumento de casos entre personas jóvenes, vinculado al uso intensivo de pantallas, contaminación ambiental, ciertos medicamentos o el uso prolongado de lentes de contacto.

El V Barómetro de Salud y Bienestar Ocular de Miranza confirma que el ojo seco es una enfermedad cada vez más prevalente en España y que menos de la mitad de los afectados recibe tratamiento específico. Esto refuerza la necesidad de diagnóstico precoz, que permite adaptar el tratamiento a cada paciente y evitar complicaciones a largo plazo.

El informe también pone de relieve la falta de conciencia sobre el ojo seco. Muchas personas lo confunden con una simple irritación pasajera, lo que retrasa el diagnóstico y puede agravar los síntomas.

El tratamiento del ojo seco va mucho más allá del uso de lágrimas artificiales. Las clínicas Miranza ofrecen diferentes soluciones en consulta: Pulsación térmica (Lipiflow), que consiste en la aplicación localizada de calor y presión terapéutica en los 4 párpados (superiores e inferiores) con el fin de mejorar el drenaje de las glándulas de Meibomio; y Luz Pulsada Intensa (IPL), basado en el uso de luz pulsada a nivel palpebral y periocular tras la aplicación de un gel frío.

Asimismo, Miranza cuenta con otros tratamientos como el colirio de plasma rico en factores de crecimiento (Colirio PRGF), basado en la medicina regenerativa; la microexfoliación palpebral (Microblefaroexfoliación), que elimina los restos de bacterias y grasa que se acumulan en el borde del párpado; y los Punctal Plugs, que disminuyen el drenaje de la lágrima.

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