
Impulsamos un estudio sobre regeneración celular para reforzar la córnea en pacientes con queratocono avanzado
Una nueva técnica de medicina regenerativa ha mostrado resultados favorables para el tratamiento del queratocono avanzado, una enfermedad en la que la córnea se vuelve cada vez más fina y cambia de forma, provocando una pérdida progresiva de visión.
La investigación, en la que ha participado el Dr. Jorge Alió del Barrio, director médico de Vissum Grupo Miranza, ha evaluado una técnica que busca reforzar la córnea mediante la implantación de una fina capa de tejido en el interior de la propia córnea. En algunos pacientes, este material se ha combinado, además, con células madre derivadas del tejido adiposo autólogo, es decir, extraídas de la propia grasa del paciente.
Los resultados se han publicado en la revista científica Clinical & Experimental Ophthalmology. El ensayo clínico se ha realizado en España con pacientes con queratocono avanzado, que han sido controlados durante un año tras la intervención quirúrgica.
Una fina capa de tejido para reforzar la córnea
El queratocono provoca que la córnea se vaya haciendo más fina y adopte una forma irregular. Como consecuencia, la visión puede volverse progresivamente borrosa y distorsionada. En los casos más avanzados, a veces es necesario recurrir a un trasplante.
Para llevar a cabo el ensayo, los investigadores implantaron en el interior de la córnea de los pacientes una lámina de estroma corneal humano de 120 micras de grosor, previamente descelularizada para eliminar las células del donante y conservar su estructura de soporte.
Los participantes se dividieron en tres grupos: aquellos que recibieron únicamente la lámina de tejido corneal, los que, además de dicha lámina, fueron tratados con células madre obtenidas del tejido graso del propio paciente, y los que recibieron células madre solamente.
La córnea gana grosor y los pacientes mejoran la visión
Uno de los principales resultados del estudio es que la córnea presenta un mayor grosor y que este cambio se mantiene a lo largo del año de seguimiento. A los 12 meses de la intervención, se observa que el grosor de la zona central de la córnea aumenta una media de 118,4 micras en los pacientes tratados únicamente con la lámina y de 121,2 micras en aquellos que reciben la lámina combinada con células madre derivadas del tejido adiposo autólogo.
Durante las primeras semanas, la zona donde se coloca la lámina puede presentar una ligera pérdida de transparencia. Esta pequeña opacidad desaparece progresivamente y, entre los tres y seis meses, las córneas recuperan su transparencia.
“La terapia celular va a convertirse en una realidad clínica, ahora es una evidencia científica. Ya hemos demostrado que las células madre son capaces de mejorar cicatrices que están establecidas. Esto a futuro va a suponer una importante revolución, aunque todavía estamos en fase de superar ciertos grados de regulaciones y estandarizaciones”, explica Alió del Barrio.
El tejido implantado se va repoblando progresivamente
El estudio también permite observar qué sucede en el interior de la córnea después de la intervención. Con el paso de los meses, los investigadores detectan que cada vez aparecen más células dentro de la lámina implantada. Este proceso se produce incluso en los pacientes que reciben la lámina sin células madre, lo que indica que células de la propia córnea pueden ir entrando poco a poco en el nuevo tejido.
En los pacientes tratados también con células madre se encuentra una mayor cantidad de estas en el interior de la lámina al cabo de un año. Los resultados aportan datos favorables sobre la seguridad y viabilidad de esta estrategia a 12 meses, aunque los investigadores piden prudencia y llevar a cabo seguimientos más prolongados para comprobar si los resultados se mantienen a largo plazo.
Artículo supervisado por el Dr. Jorge Alió del Barrio, director médico de Vissum Grupo Miranza